Hoy puedo decir, que ha llegado el tiempo de contar mis sueños, sueños eróticos con la mujer que amo.

Llega la noche, noches que son deseadas a más no poder, anhelo decirle al oído a mi chica: “mami te deseo” y no poder hacerlo por muchas circunstancias… es frustrante. Cada minuto que transcurre aguantas, aguantas tanto, que tu sangre empieza a hervir conmocionándote. Deseando estar con ella, y, sólo con la mirada, desnudarla, para entregarme todo a ella…

La distancia nos juega, de una manera que, cada vez queremos más y más entregarnos al deseo de amarnos. Al sentir deseos de estar con mi chica, cierro los ojos, dejándome dormir, es ahí, cuando mi mente se entrega en la resonancia del amor perdido. Mi espíritu siente con mis pensamientos y sueña con mis sentimientos. Ahora son los pensamientos del más allá.

Mientras mi chica se acerca a mí en nieblas, que a poco a poco el brillo de mis sueños hacen desaparecer. La veo junto a mí, puedo tomarla en mis brazos, besarla, acariciarla… Es en ese instante cuando sé que está conmigo murmurándome suavemente: “te amo amor mío”. Sé que estas aquí ahora y no dejes que se pierdan mis deseos.

En este momento, sólo puedo susurrar: “hagamos el amor, como nunca antes hemos sentido tú y yo, amor perfecto y sin fronteras”. En mi delirio te quito la ropa, es solo una camisola, pero lo que llevas debajo me excita mucho más… Al mismo tiempo, cuando tú me desnudas, siento el calor que me va quemando… Lentamente, con suavidad, te llevo a recostar sobre una alfombra de lana. Nos acariciamos, nos besamos, nos comemos…. Ya que no soy consciente de mis actos, te tomo de tal manera que, gritamos de placer una y otra vez, sin dejar que ni un centímetro de tu piel se escape a mis labios. Nos amamos así, sin tiempo ni reglas, dando rienda suelta a una pasión desbordada, que nos seduce, que no permite que nada nos separe.

Es, en ese momento, cuando la razón y la conciencia me hacen regresar, despertando, para mirar como te esfumas de entre mis brazos, darme cuenta que no estás a mí lado; pero, íntimamente, en lo profundo de mi ser, sé que hemos estado juntos… al notar los rastros de humedad, que has dejado en mí.

En mi rostro se dibuja una sonrisa, al pensar que estoy mojado de ti, de sentirte tan cerca…


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